Enseñandole a los amigos su nuevo piercing

Una llamadita a los dos follamigos de cabecera es mas que suficiente para que se acerquen, como posesos, a su casa a verle el piercing nuevo que se ha hecho. Como una cosa lleva a la otra y todos andan mas salidos que el pico de una plancha la cosa termina como el rosario de la urora, un polvazo a tres bandas para liberar tensiones y seguir la semana mucho mas relajados.